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terça-feira, 9 de julho de 2013

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O SONHO DE CERVANTES
(E OUTROS DELÍRIOS)


POEMA
III


(De como um camponês sem instrução alguma veio a se tornar o leal e mui valoroso escudeiro do maior e mais famoso cavaleiro andante que o mundo jamais conheceu)


ADÁGIO A SANCHO PANÇA

Por ti, Sancho Pança, foi criada a palavra lealdade
E foi maior e mais real o valor de uma amizade
Que uniu dois seres na mais insólita aventura...

Por ti - que nada foste e, no entanto, tudo eras -
(pois foste a terra que deu razão às vãs quimeras)
É que nasceu a lenda do Cavaleiro da Triste Figura

Eternamente andarás pelos caminhos de Espanha
Junto a Don Quixote, a acompanhá-lo em sua façanha
De sagrar-se dentre todos o maior dos cavaleiros...

Pois desde então, na alegria, na tristeza ou no perigo,
Sempre que alguém quiser saber o que é um amigo
Recordará a Sancho Pança, o mais fiel dos escudeiros.

                                     Martim César



DECIR AMIGO
«Decir amigo
es decir lejos
y antes fue decir adiós.
Y ayer y siempre
lo tuyo nuestro
y lo mío de los dos»
JOAN MANUEL SERRAT
PARA VIVIR
1974

TENGO UN AMIGO
«Tengo un amigo allá adentro,
más allá de la piel o la mentira,
un amigo prisionero que postergo,
un espejo que nublo con mi olvido,
un otro que soy yo y no reconozco»
DANIEL VIGLIETTI
ESDRÚJULO
1993

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O SONHO DE CERVANTES
(E OUTROS DELÍRIOS)


POEMA
IV


(De como o nosso heroico cavaleiro da Triste Figura se enamorou perdidamente pela mais formosa e altiva musa que já existiu, e de como lhe ofertou todas as suas inúmeras e incomparáveis glórias)


POR AMOR A DULCINEIA

Nunca houve amor maior... nem mais sincero
Talvez nem mesmo o da Penélope de Homero
Sempre a esperar Ulisses em sua Odisseia

Tampouco Shakespeare, o bardo incomparável
Narrou algum outro mais belo, mais louvável
Que o de Dom Quixote por sua amada Dulcineia

Talvez nem todas as estrelas que existam no universo
Ou o melhor poeta ao escrever seu melhor verso
Possam expressar esse sentir tão venturoso...

Porque todas as glórias em batalhas desiguais
Porque todas as vitórias e façanhas imortais
Foram por sua senhora... Dulcineia del Toboso!

                          Martim César



LUCÍA
«Vuela esta canción
para ti, Lucía,
la más bella historia de amor
que tuve y tendré.
Es una carta de amor
que se lleva el viento
pintado en mi voz
a ninguna parte
a ningún buzón»
JOAN MANUEL SERRAT
MEDITERRANEO
1971

PENÉLOPE
«Penélope
mi amante fiel, mi paz
deja ya
de tejer sueños en tu mente
mírame
soy tu amor, regresé»
JOAN MANUEL SERRAT/AUGUSTO ALGUERÓ
JOAN MANUEL SERRAT (EP)
1969

segunda-feira, 8 de julho de 2013

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O SONHO DE CERVANTES
(E OUTROS DELÍRIOS)


POEMA
VIII


(Que trata da inusitada e fantástica aventura onde o valente e fiel escudeiro Sancho Pança toma a posse de uma ilha, governando-a magnificamente até que um dilema, não menos fantástico e inusitado, assola a sua mente um tanto limitada)


A ILHA DE SANCHO PANÇA

Afinal, chegou o dia! Sancho Pança vibra e pensa
No seu descanso merecido, na sua justa recompensa
A sua ilha tão sonhada hoje é mais do que miragem.

Servos, terras e riquezas... eis aqui seu governante
Que é justo por ser sábio e que é sábio por andante
Pois nas agruras do caminho fez a sua aprendizagem.

Porém estranho é o destino e ainda mais a alma humana
E entre a paz da sua guarida e a aventura mais insana
O escudeiro já não sabe qual a sorte preferida...

Há que seguir! Pensa e pondera Sancho Pança...
Há que seguir!Manter acesa a chama da esperança
Pois, afinal, não será ela a razão da própria vida?

                                    Martim César



CANTARES
ANTONIO MACHADO/JOAN MANUEL SERRAT
«Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar»
CANTARES
1969

LA LLAMA ENCENDIDA
«Aunque pasen días,
aunque pasen años,
la llama encendida
no se apagará»
ISABEL PARRA
TU VOLUNTAD MÁS FUERTE QUE EL DESTIERRO
1983

domingo, 7 de julho de 2013

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O SONHO DE CERVANTES
(E OUTROS DELÍRIOS)


POEMA
IX


(Que trata de como a imprevisível sorte foi desfavorável ao fidalgo Don Quixote de la Mancha, e de como o vencido, porém honrado cavaleiro, não abdicou de seu imensurável amor por sua senhora Dulcineia)


O CAVALEIRO DERROTADO

Talvez o tempo, que tudo envolve em densas brumas
Possa esquecer o que escreveram tantas plumas
E apague a dor de ver-se os sonhos destruídos

Fidalgo errante, ontem vencedor de mil batalhas
Hoje o que resta? Só o descanso ou a mortalha
A inglória sina que é o espólio dos vencidos

Efêmera é a conquista e toda a glória é passageira
Mas a derrota... essa perdura a vida inteira
Ainda que pouco hoje te reste por viver.

Prefiro a morte! - Hás de dizer - Prefiro a morte!
Já que os deuses não te deram melhor sorte
E á tua amada... tu honrarás até morrer.

                          Martim César



VENCIDOS
«Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Va cargado de amargura,
va, vencido, el caballero
de retorno a su lugar»
LEÓN FELIPE / SERRAT
MEDITERRANEO
1971

TE AMARÉ
«Te amaré, te amaré junto al viento
te amaré como único ser
te amaré hasta el fin de los tiempos
te amaré y después te amaré»
SILVIO RODRIGUEZ
RABO DE NUBE
1980

sexta-feira, 28 de junho de 2013



serrat recita whitman


creo que una brizna de yerba no es menos
que el camino que recorren las estrellas.
y que la hormiga es perfecta.
y que también lo son el grano de arena
y el huevo del zorzal.
y que la rana es una obra maestra, 
digna de las más altas.
y que la zarzamora podría adornar 
los salones del cielo.
y que la menor articulación de mi mano
puede humillar a todas las máquinas.
y que una vaca, paciendo con la cabeza baja,
supera a todas las estatuas.
y que un ratón, es un milagro
capaz de asombrar a millones de incrédulos.

este es un canto de amor y respeto
a la más grande de todas las maravillas, 
que es la vida humana.
y yo también lo creo.


joan manuel serrat
a su aire
tve
28  marzo 1974

segunda-feira, 30 de julho de 2012


O CAMINHO


_ POR JOSÉ SARAMAGO


O Antonio Machado tinha razão quando escrevia «Caminante no hay camino, se hace camino al andar...», é assim. Os caminhos não estão feitos, é andando que cada um de nós faz o seu próprio caminho. A estrada não está preparada para nos receber, é preciso que sejam os nossos pés a marcar o destino, destino ou objetivo ou que quer que seja.
In José e Pilar. Conversas inéditas, Pág. 44


CANTARES
FAIXA 01
DEDICADO A ANTONIO MACHADO
JOAN MANUEL SERRAT
1969
DE TANTO DIR Y VENIR
FAIXA 02
MADRE DEL MONTE
ATAHUALPA YUPANQUI
1981

domingo, 18 de dezembro de 2011





MI HISTORIA CON EL BARÇA


POR JOAN MANUEL SERRAT


Azulgrana al viento,
corazón valiente.
Tenemos un nombre,
todos lo saben:
Barça,Barca, Barça...

Así dice el estribillo del himno del F.C.Barcelona.

Cuando voy a la cancha, que es siempre que me lo permiten mis compromisos profesionales, uniéndome a la voz de la afición, lo canto puesto en pie mientras el equipo salta a la cancha. Hermosas tardes de domingo en que por un rato regreso a la niñez, a los álbumes de monas con las fotografías de los jugadores eternamente jóvenes y a los picados en los baldíos, donde los postes eran un par de piedras y el dueño de la pelota se autoproclamaba el capitán del equipo, porque si no me la llevo.

Así como la patria del hombre es el lenguaje, la patria del fútbol es la infancia.

Me gusta jugar al fútbol, pero apenas fui un futbolista mediocre. Hubiese dado la pierna de mi vecino por jugar con el Barça en primera, pero la vida no me regaló este talento y las únicas veces que he podido vestirme de azulgrana ha sido con los equipos de veteranos que me invitaban a compartir sus entrenamientos y algún partido amistoso al que mi popularidad como cantante me permitía acceder.

Soy del Barça desde que tengo conciencia.

Nací del Barça como nací varón, moreno, catalán y del Pueblo Seco.

Nadie me preguntó al respecto ni hay antecedentes de aficionados al balompié en la familia.

Soy "culé" pese a los esfuerzos del señor Arévalo, el tendero de mi calle, un aragonés "perico" y republicano que, a menudo, me llevaba al campo del Español, nuestro eterno rival local, tratando de convertirme al equipo blanquiazul.

Un inciso: a los del Barça nos llaman "culés" (del catalán "cul" / culo). Término acuñado a principios del siglo pasado cuando en los días de partido las tribunas de tablones de madera de nuestra primera y humilde cancha de la calle Industria mostraban al transeúnte un curioso paisaje de culos sucesivos asomados a las aceras, olvidados del resto de sus respectivas humanidades.

De la misma manera, a los del Español se les llama "pericos" porque, por aquellos mismos días, no tuvieron otra ocurrencia que embellecer la entrada de su cancha con unas enormes jaulas llenas de escandalosos periquitos para darle algún color a su gris existencia.

Volviendo al señor Arévalo y a sus afanes proselitistas, quedan en mi memoria como una fiesta, aquellos domingos por la tarde cuando tomábamos un taxi colectivo en la esquina del bar Chicago, allí donde las Rondas desembocan en el Paralelo, y junto a tres desconocidos que completaban la capacidad del vehículo, subíamos hasta el desaparecido estadio de la Avenida de Sarria a disfrutar del partido, desde la nueva grada lateral, mezclados con lo más florido de la hinchada españolista.

Yo estuve allí, aplaudiendo al equipo que por aquellos años dirigía Alejandro Scopelli, un técnico uruguayo con el que el Español estuvo a punto de ser campeón aquel año y que durante el intermedio de los partidos repartía oxígeno a los jugadores para ayudarles a recuperar el aliento. Confieso que durante varias temporadas canté los goles de Arcas, Marcet y Mauri abrazado a mi buen vecino y tendero y no me avergüenzo de ello ya que jamás apostaté de mi barcelonismo.

Mi comportamiento en la cancha de Sarriá no hacía otra cosa que corresponder al afecto que me regalaba el señor Arévalo, que además de llevarme al fútbol en taxi me invitaba a caramelos y refrescos y a la vuelta a casa a pie, cuando el domingo se ponía triste con el atardecer, me compraba el Goles, un panfleto impreso a multicopista, que, con los resultados de la jornada, se vendía a la salida de los estadios. Pero mi corazón, a pesar de no haber pisado jamás el estadio del F.C. Barcelona, ni por un instante, en ningún momento, dejó de ser "culé".

Mi barcelonismo se afianzó de manera definitiva cuando fichamos a Kubala. Los ases buscan la paz, publicitaba el Régimen y el fichaje de aquel húngaro rubio que, luego de jugar con Hungría y Checoslovaquia, llegó a España huyendo de las garras del comunismo, según rezaban los eslóganes de la época, fue una convulsión para la ciudad, el fútbol y, sobre todo, para el Barça.

Hay un antes y un después de Kubala en la historia del F.C. Barcelona.

Las mujeres se volvían locas por él. Las putas lo confesaban. Las canciones de moda adaptaban sus letras al bello eslavo:

La raspa la inventó
Kubala con su balón
Kubala pasa a Cesar
Y Cesar remata…Y gol…

Era un ídolo al que sus pecados y sus goles mitificaban. Se hablaba de que salía a jugar después de una noche de farra sin dormir, borracho incluso y a pesar de ello corría los noventa minutos y marcaba goles. Era un figura, un monstruo.

Todos los niños queríamos ser Kubala y a mí también me cosió mi madre el número ocho del húngaro de oro en la camiseta azulgrana que me trajeron los Reyes Magos aquellas navidades.

Con él, el Barça empezó a ganar. Volvió a ganar. Fueron los años dorados de las Cinco Copas. Lo ganábamos todo. La noche en que regresaron a Barcelona después de ganarle al Niza la Copa Latina y la pasearon por la Plaza de San Jaime, yo estaba allí.

Mi padre me llevó a recibir al equipo. Me subió a una de las columnas del Palacio de la Generalidad de Catalunya, entonces en el exilio como todo lo que olía a catalán, y desde las alturas vi cómo los jugadores Basora, Biosca, Ramallets, Cesar y, por supuesto, Kubala, cruzaban la plaza por un estrecho pasillo humano de "culés" entusiasmados.

Y un día pisé por primera vez las gradas del ya desaparecido campo de "Les Corts", el que fue estadio del F.C. Barcelona. Fue un 23 de junio por la noche, una verbena de San Juan, noche de solsticio de verano en la que, como en tantas ciudades mediterráneas, las hogueras se multiplican en las calles, alimentadas por los viejos cachivaches arrojados al fuego purificador que bendice el tiempo nuevo que recién se alumbra.

Aquella noche de fiesta, bajo un cielo que encendían los cohetes, jugamos contra el Botafogo un partido amistoso. Lo de amistoso es un decir, ya que mediada la segunda parte y perdiendo los brasileños por 2 a 0 se montó una tangana de padre y muy señor mío. Una bronca muy poco ejemplar pero inolvidable, que acabó con algunos jugadores en el hospital y otros en la comisaría de policía.

Desde entonces hasta la fecha, he visto grandes jugadores vestir y darle lustre y esplendor a la zamarra azul y grana. De Maradona a Ronaldinho, de Cruyff a Lineker, de Ronaldo a Romario pasando por Shuster, Koeman y tantos otros…

Mucho fútbol de calidad ha defendido estos colores, pero, sobre todo, y para siempre vaya por delante mi gratitud a los jugadores autóctonos, los que de niños soñaron con vestir esta camiseta, los que llevan los colores marcados a fuego en la piel como Guardiola, Xavi o Puyol y antes Rexach o Fusté y muchos años antes los Martín, Alcántara, Samitier, jugadores de casa que la afición necesita para reconocerse y sin los cuales el Barça sería solo un club de fútbol más.

Pero el Barça es más que un club. Comparto las palabras de Manuel Vázquez Montalbán cuando afirmaba que el Barça es el ejército simbólico desarmado de la catalanidad. Trataré de explicarme...

En tiempos de dictaduras, el F.C. Barcelona fue un reducto del catalanismo político que, impedido de expresarse libremente en la vida pública, se refugió en las más diversas asociaciones o entidades sociales catalanas, desde el Centro Excursionista al Orfeón Catalán pasando por el Omnium Cultural o las peñas sardanistas, pero ninguna otra actividad entre las toleradas tan masiva y vociferante como el fútbol y de ahí que en una Catalunya enmudecida y represaliada, el Barça se convirtiera en algo más que un club de fútbol y este sentimiento se prolonga hasta nuestros días.

He vivido con mi equipo grandes alegrías y tremendas decepciones. Sentado en el bordillo de la acera de mi calle, bebí la hiel de la derrota de Berna en 1961, cuando el Benfica de Eusebio, Simoes y compañía, los postes y el sol en los ojos de Ramallets, convirtieron en humo y lágrimas mis juveniles ilusiones de pasear por las Ramblas la sexta Copa de Europa. Para mayor desgracia, las cinco anteriores las había ganado el Real Madrid, que años antes nos robó por salomónica decisión franquista a Alfredo Di Stéfano.

Toqué el cielo con el dream team de Johan Cruyff, que regaló a nuestras vitrinas cinco ligas seguidas y que con un zapatazo de Koeman le sacó las telarañas al arco de la Sampdoria redimiéndonos de nuestros pecados y elevándonos al olimpo de Wembley con nuestra primera Champions League. Amén.

Volví de Sevilla con las banderas a media asta cuando el Steaua de Bucarest impuso la vieja y tópica verdad de que no hay enemigo fácil y nos ganó en los penaltis, y años después, embebido o embobado, caminé tras Ronaldinho, el flautista blaugrana, como los ratones de Hamelin rumbo a París a ritmo de samba, rumbo a la gloria para volver de Saint- Denis abrazado a nuestra segunda Copa de Europa.

Y entre un hola y un adiós, año tras año, temporada tras temporada, soñando, sufriendo y gozando en este valle de lágrimas, pendiente de los caprichos de un balón y sus circunstancias.

Ganen o pierdan les quiero como a mí mismo, por tanto no soy imparcial. No les engañaré con eso de que no me importa perder mientras el equipo juegue bien y que deportivamente aplaudo al rival cuando es mejor y todas esas tonterías de caballeros. Yo pecador, en los partidos importantes, prefiero ganar ni que sea de penalti injusto y si no ganan me cabreo y los puteo. Incluso en casos extremos pierdo el apetito y en épocas de tragedias prolongadas me amenazo con romper el carné de socio. Pero se me pasa enseguida.

Afortunadamente el hombre sensato que hay en mí reflexiona y me habla de que no vale la pena, que hoy en día el espectador no tiene soberanía alguna, que el fútbol es un espectáculo globalizado y los jugadores individuos mediáticos que están ahí para vender camisetas más que para jugar, y yo le digo que sí, que cuánta razón tiene… Pero en cuanto el tipo juicioso se da la vuelta, vuelvo a jugar a las monas con el niño que soy, me envuelvo el corazón con la bufanda "blaugrana" y canto en voz baja:

Tenemos un nombre, todos lo saben:
Barça,Barca, Barça...
Joan Manuel Serrat

HINO DO BARÇA
CANTA: JOAN MANUEL SERRAT

sábado, 17 de dezembro de 2011

Kubala y Serrat


JOAN MANUEL SERRAT


 KUBALA

En Pelé eran en Pelé
i Maradona un i prou.
Di Stéfano era un pou
de picardia.
Honor i glòria als qui
han fet que brilli el sol
del nostre futbol
de cada dia.

Tots tenen els seus mèrits;
lo seu a cadascú,
però per mi ningú
com en Kubala.

Es prega al respectable silenci,
que pels qui no l'han gaudit
en faré cinc cèntims:

La para amb el cap,
l'abaixa amb el pit,
l'adorm amb l'esquerra,

travessa el mig camp
amb l'esfèrica
enganxada a la bota,

se'n va del volant
i entra en l'àrea gran
rifant la pilota,

l'amaga amb el cos,
empenta amb el cul
i se'n surt d'esperó.

Es pixa al central
amb un teva meva
amb dedicatòria

i la toca just
per posa-la en el
camí de la gloria.

Visca el coneixement
i l'alegria del joc
adornada amb un toc
de fantasia.
Futbol en colors,
bocada de 'gourmet',
punta de ganxet,
canyella fina.

La para amb el cap,
l'abaixa amb el pit,
l'adorm amb l'esquerra,

travessa el mig camp
amb l'esfèrica
enganxada a la bota,

se'n va del volant
i entra en l'àrea gran
rifant la pilota,

l'amaga amb el cos,
empenta amb el cul
i se'n surt d'esperó.

Es pixa al central
amb un teva meva
amb dedicatòria

i la toca just
per posa-la en el
camí de la gloria.

Permeteu-me glossar
la glòria d'aquests fets
com ho feien els grecs
uns anys enrera
amb la joia de qui
ha jugat al seu costat
i du el seu retrat
a la cartera.

La para amb el cap,
l'abaixa amb el pit,
l'adorm amb l'esquerra.
                                          Joan Manuel Serrat, 1989

KUBALA
JOAN MANUEL SERRAT
MATERIAL SENSIBLE