devir... a ser
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«sinta mais, pense menos»
bukowski
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eu posso resumir num verso todo o processo que, de repente, seja visto como processo acabado?
não, não posso, porque antes que o conteúdo esteja pronto o próprio verso estará modificado.
mas eu quero, mesmo sabendo do empecilho das leis físicas que me ensinaram a evolução interminável. é inquietante que eu queira interromper o trajeto das coisas fazendo-as prontas quando julgar que estão. é lamentável que eu ouse dar-lhes um peso, uma força, uma velocidade, uma fora e o meu próprio conceito de massa.
dou-me o uso das palavras, o desejo de um poema e a ordem de «faça-se a luz».
inútil. a ideia não se cristaliza em tempo, porque eu também sou trânsito e, antes que o raciocínio atinja as pretendidas dimensões, outros mistérios do pensamento tornam precárias minhas conclusões. pensar, eu penso, ainda que nesta rota apareçam dúvidas.
sou meu próprio ditador, impondo o que me escraviza. eu me decreto um verso definitivo ao meu espírito sabedor do transitório.
está em mim o meu pior inquisidor na hora do interrogatório, sutil e cínico na condição de questionário.
impessoal, sem ser anônimo; sem voz, embora me fale.
sou eu quando não posso.
o que eu quero é um verso final que resuma o processo de um produto.
o que não posso é mentir um conteúdo que, por ser fictício, foi modificado.
primeiro me dispo e vejo meu corpo.
e ouço minha voz, e aspiro meu cheiro, e sinto meu gosto.
nova mentira na transparência mentida.
e invento que já não posso me escutar, mas aspiro meu cheiro e sinto meu gosto.
sou a terceira mentira.
transparente, surdo e sem poder sentir meu cheiro, mas sinto meu gosto.
concluo que a quarta é a derradeira mentira, não me vejo, não me aspiro, não me toco, perdi o gosto.
incorpóreo, eu penso.
penso que, imaterial, eu ouço um verso definitivo, que eu não escrevo.
porque é abstrato no meu eu de fato, final e acabado... meu substrato.
deogar soares
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no momento em que eu me percebo um pouco desesperançoso, eu resisto, entende?eu resisto. quer dizer, eu brigo contra mim mesmo, ou brigo comigo mesmo.eu analiso a razão de ser da minha desesperança para poder superar essa razão de ser.no fundo, eu sou inveteradamente esperançoso.eu tenho um certo gosto... um gosto histórico de viver a esperança.
paulo freire
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se eu não sei que não sei
penso que sei.
se eu não sei que sei
penso que não sei.
r. d. laing
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tem quem pensa que é
eu penso que não sou
que vou ser
quando
grill
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cuando el pobrísimo tome las cúpulas
y los famélicos tomen las áfricas
y los indígenas tierra amazónica
y los mecánicos tomen las fábricas
y los utópicos salgan del prólogo
y los daltónicos pinten lo nítido
y los chuequísimos bailen de júbilo
ya lo terrícola será libérrimo
cual ritmo cíclico de un canto esdrújulo.
y los famélicos tomen las áfricas
y los indígenas tierra amazónica
y los mecánicos tomen las fábricas
y los utópicos salgan del prólogo
y los daltónicos pinten lo nítido
y los chuequísimos bailen de júbilo
ya lo terrícola será libérrimo
cual ritmo cíclico de un canto esdrújulo.
viglietti
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«en el 2003, invitado por mi amigo de lucha, enilton grill, tuve el placer de tocar con daniel viglietti, en el theatro sete de abril de la ciudad de pelotas rs, aqui va un registro de aquel momento inolvidable»
lyber bermúdez
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se trata cósmicos de ser más fértiles,
de no ser tímidos, de ser más trópicos,
de ir a lo pálido, volverlo térmico,
sentirse prójimo de lo más lúdico,
con verdes lápices trazar el ámbito
de lo que mágico rompe los límites,
buscar lo hidráulico de lo volcánico,
librar la métrica, cambiar de sílabas.
y con elásticas formas anárquicas
tocar lo afónico que suene homérico,
fundar metáforas, crear la hipótesis
de que lo asmático se vuelva oxígeno.
situar la brújula al sur paupérrimo,
armar las síncopas contra los déspotas,
cambiar la tónica por una séptima,
tocar en triángulo sones esféricos.
y a los dogmáticos tan poco orgásmicos,
casi ni eróticos de ser tan púdicos,
a esos acríticos de sesgo andrógino
decirles «gélidos, no sean retrógrados».
y con armónicos cantar bien nítido
contra lo frígido luchando tórridos,
con armas múltiples llamando cálidos
fondos oceánicos de lo más lúbrico.
el ritmo cíclico del vals esdrújulo
es cual la sístole que va a la diástole,
todo cardíaco de andar eufórico,
nada presbítero, más bien sacrílego.
amando nínfulas que sueña grávidas,
el vals acróbata cruza los vértices
llamando gráciles criaturas prístinas,
seres prolíficos de lo aún inédito.
y a los arácnidos volverlos líricos
y a sus ejércitos juzgarlos rápido
mediante un árbitro de juicio ecuánime
que encierre en cárceles impunes pérfidos.
y los políticos de gesto tránsfuga,
los impertérritos, los siempre cómplices
caerán patéticos en lo espasmódico
cuando lo enérgico les corte el tránsito.
con lo poético del vals arrítmico,
que está en lo crítico de sus propósitos,
no pueden síncopes ni golpes fúnebres,
ni es por patíbulos que quede acéfalo.
ni es por trifásicas que olvide históricas
luchas titánicas por lo inalámbrico,
por lo que ubérrimo se alza eufórico
y anuncia próximos cambios históricos.
cuando el pobrísimo tome las cúpulas
y los famélicos tomen las áfricas
y los indígenas tierra amazónica
y los mecánicos tomen las fábricas
y los utópicos salgan del prólogo
y los daltónicos pinten lo nítido
y los chuequísimos bailen de júbilo
ya lo terrícola será libérrimo
cual ritmo cíclico de un canto esdrújulo.
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se trata cósmicos de ser más fértiles,
de no ser tímidos, de ser más trópicos,
de ir a lo pálido, volverlo térmico,
sentirse prójimo de lo más lúdico,
con verdes lápices trazar el ámbito
de lo que mágico rompe los límites,
buscar lo hidráulico de lo volcánico,
librar la métrica, cambiar de sílabas.
y con elásticas formas anárquicas
tocar lo afónico que suene homérico,
fundar metáforas, crear la hipótesis
de que lo asmático se vuelva oxígeno.
situar la brújula al sur paupérrimo,
armar las síncopas contra los déspotas,
cambiar la tónica por una séptima,
tocar en triángulo sones esféricos.
y a los dogmáticos tan poco orgásmicos,
casi ni eróticos de ser tan púdicos,
a esos acríticos de sesgo andrógino
decirles «gélidos, no sean retrógrados».
y con armónicos cantar bien nítido
contra lo frígido luchando tórridos,
con armas múltiples llamando cálidos
fondos oceánicos de lo más lúbrico.
el ritmo cíclico del vals esdrújulo
es cual la sístole que va a la diástole,
todo cardíaco de andar eufórico,
nada presbítero, más bien sacrílego.
amando nínfulas que sueña grávidas,
el vals acróbata cruza los vértices
llamando gráciles criaturas prístinas,
seres prolíficos de lo aún inédito.
y a los arácnidos volverlos líricos
y a sus ejércitos juzgarlos rápido
mediante un árbitro de juicio ecuánime
que encierre en cárceles impunes pérfidos.
y los políticos de gesto tránsfuga,
los impertérritos, los siempre cómplices
caerán patéticos en lo espasmódico
cuando lo enérgico les corte el tránsito.
con lo poético del vals arrítmico,
que está en lo crítico de sus propósitos,
no pueden síncopes ni golpes fúnebres,
ni es por patíbulos que quede acéfalo.
ni es por trifásicas que olvide históricas
luchas titánicas por lo inalámbrico,
por lo que ubérrimo se alza eufórico
y anuncia próximos cambios históricos.
cuando el pobrísimo tome las cúpulas
y los famélicos tomen las áfricas
y los indígenas tierra amazónica
y los mecánicos tomen las fábricas
y los utópicos salgan del prólogo
y los daltónicos pinten lo nítido
y los chuequísimos bailen de júbilo
ya lo terrícola será libérrimo
cual ritmo cíclico de un canto esdrújulo.
(daniel viglietti, 1992)
participação especial: lyber bermúdez
theatro sete de abril
pelotas, rs
participação especial: lyber bermúdez
theatro sete de abril
pelotas, rs
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#lula13
#américas
