quarta-feira, 9 de novembro de 2011



 EL CAMINO DE LA CANCION


Por Atahualpa Yupanqui

Pipo Lernud, Héctor Ariel Olmos
*Para Expreso Nº53
Diciembre de 1980


- ¿Cómo compone, don Ata?

- Hago coplas con la idea de ponerles música alguna vez. Y a lo mejor después les sale una zamba, una chacarera, una vidala. No siempre es a partir de la copla la cosa, pero uno no puede estar con una guitarra en la cama a las tres de la mañana, pero puede, con un lápiz y un papel, anotar una coplitas en un sobre. Una vez que hay una frase ya está la puntita. A lo mejor me voy a dormir, porque lo que me inquietaba ya salió. Vamos a ver que pasa.


Algunas veces escucho un refrán: "¿Como te va, Anto?" (por Antoño) le dice un paisano a otro que va arriando tres vaquitas por el monte. Esto sucede en Anta, provincia de Salta. En la estancia de los Matorras. Mientras los dueños de casa se habían ido a cazar, yo, que no tengo rifle y no me gusta la caza, me había quedado haciendo el azado para cuando vengan los patrones. Mientras se hacía nos ibamos comiendo los mejores pedazos, íbamos "picando". Y entonces, uno de los peones que estaba allí conmigo, larga el: "¿Como te va Anto?". "Y, aquí me ves" dice el otro, "ajenas vacas arriando, ajenas culpas pagando". Salió medio en verso.


A mi no me faltaba mi libretita y anoté. me gustó el refrán. El otro le dice: "Cuando encerrés las vacas volvé". Y le hizo el gesto de comer. No volvió el hombre. Pero yo anoté el refrán. Parece que me hubiera pasado el destino por al lado y me largó la frase. Un año después ,hice "El arriero". Con ese refrán, dicho por un paisano. Lo estiré, hable del paisaje, le puse imágenes, pero el nudo era ese.


La primera versión decía: "Ajenas culpas pagando y ajenas vacas arriando". Lindo asunto. poco a poco, la estructura de la canción, el camino que ella lleva, me hizo cambiarlo por: "Las penas son de nosotros / las vaquitas son ajenas". Lo hice más Yupanqui, menos Anto. Agradezco la sugerencia que me hizo el paisano sin saber. Él no sabe el gran favor que me hizo, me tiró una poesía.


*Ese número del Expreso (Nº53, de diciembre de 1980) 
fue el menos vendido de toda su historia 
pero, diametralmente, terminó siendo 
uno de los mejores recordados.



EL ARRIERO

En las arenas bailan los remolinos,
el sol juega en el brillo del pedregal,
y prendido a la magia de los caminos,
el arriero va, el arriero va.

Es bandera de niebla su poncho al viento,
lo saludan las flautas del pajonal,
y animando la tropa par esos cerros,
el arriero va, el arriero va.

Las penas y las vaquitas
se van par la misma senda.
Las penas son de nosotros,
las vaquitas son ajenas.

Un degüello de soles muestra la tarde,
se han dormido las luces del pedregal,
y animando la tropa, dale que dale,
el arriero va, el arriero va.

Amalaya la noche traiga un recuerdo
que haga menos peso mi soledad.
Como sombra en la sombra por esos cerros,
el arriero va, el arriero va.
                                         Atahualpa Yupanqui

 EL ARRIERO